Los exámenes que nos faltan rendir*

Hay dos cosas que aún no sabemos: qué ocurrirá cuando el Frente Amplio pierda el gobierno y en qué estado quedará nuestra convivencia política. Respecto de lo primero, ¿hay que preocuparse por cómo reaccionará el Frente ante una derrota? Yo creo que sí. En su interior existe un núcleo muy consistente que concibe la política en términos de correlación de fuerzas entre bandos irreconciliables -un ejemplo reciente fue la declaración de su Mesa Política respecto de Venezuela en diciembre (1)-, y hay muy buenas razones para pensar que al menos los  sectores que integran este núcleo no aceptarán una derrota electoral como parte de la normalidad democrática. En tal caso, ¿qué harán con su enorme poder de presión extraparlamentario? En cuanto a lo segundo, están en crisis los presupuestos para la convivencia democrática que se establecieron entre 1916 y 1919 y marcaron la vida del país durante algo más de[…]

Argumentos para las exoneraciones impositivas*

Considero que son endebles los eslabones argumentales que conectan la propuesta de eliminar las exoneraciones fiscales a las empresas que realizan aportes a las universidades privadas con un ataque a la libertad de enseñanza. Entre otras cosas, tales argumentos dejan a los autores de esa iniciativa amplios márgenes de maniobra para dejarla a salvo de dichas imputaciones. Entiendo que es posible adoptar una estrategia argumental más rendidora. A los efectos de elaborar esa argumentación alternativa he tratado, por lo pronto, de ajustarme a los siguientes criterios: en primer lugar, procuro atenerme y enfrentarme a la mejor versión posible de la argumentación esgrimible para eliminar las exoneraciones; en segundo lugar, trato de ubicarme en el marco de fundamentaciones que dieron lugar a las disposiciones tributarias que autorizan esas mismas exoneraciones. Con respecto a la acusación de que la iniciativa en cuestión adolece de sesgos perversos por responder exclusivamente a “razones políticas e ideológicas”, creo que se trata de un recurso argumental fácil de rebatir, sobre todo si se pretende asociar tales razones con supuestas intenciones de impulsar el progresivo desmantelamiento de las universidades privadas o, al menos, de reducir significativamente su capacidad de reclutar estudiantes en los sectores no aventajados. Y es que, en efecto, un argumento basado en la[…]

Demasiada ciencia y poca política

Cuando empecé mis estudios universitarios ni siquiera existía la carrera de Ciencia Política. Corría el año 1988 y para saciar mi naciente vocación por el análisis político, impulsada en gran medida por la reconquista de la democracia, no tuve más remedio que inscribirme en la Facultad de Derecho. Si no me equivoco, solo en la carrera homónima –y tal vez en la de Relaciones Internacionales- existía la posibilidad de cursar ciencia política como asignatura. Créase o no, para la gran mayoría, estudiar politología equivalía por aquellos días a dedicarse a la política. Recuerdo incontables y frustrantes diálogos que finalizaban casi siempre con la sentencia “ah, claro, vos querés ser político” y no había explicación alguna capaz de levantar lo que, supongo por descarte y no sin un dejo de incomodidad, se expresaba como la única posibilidad. Hasta mis padres, siempre generosos impulsores de mis gustos e inclinaciones, se preguntaban si[…]

Pasados perdidos, ciudadanos en fuga

“Secundaria hará vigente una normativa en desuso que establece que los estudiantes de Ciclo Básico no se pueden retirar del centro educativo hasta que no hayan culminado su horario de clase. Además, se buscará que ya no se dicten clases los sábados.” Aulas adentro, Montevideo Portal, 08.11.2015 Noticias e informaciones como estas aparecen a menudo en la prensa y en la televisión. Describen un curioso proceso durante el cual lo que parece obvio, natural, o de sentido común,  por alguna razón devino extraordinario, arduo, casi irrealizable. Deberíamos, tal vez, si unas prácticas como estas aludidas en el epígrafe están inspiradas en la buena teoría o en la acción razonable, realizar un enorme esfuerzo en restituir una obviedad que ya no es tal. En cambio, como frente a una nube de polvo vivimos entre obviedades que requieren un desmontaje a fin de ser pensadas de nuevo. La gravedad de la situación educativa uruguaya alimenta[…]

Entre “nuestro Beethoven” y el “Google ajeno”

1.- El mundo es ancho y nuestro. Primera referencia. Según cuenta Tucídides, en la oración fúnebre dedicada a los guerreros caídos en la batalla de Maratón, Pericles ensalzó las múltiples virtudes que los atenienses habían sabido cultivar y entre ellas mencionó que “cualquier ciudadano de Atenas se siente en su hogar en cualquier parte del mundo, así como cualquier extranjero es recibido y se siente como si Atenas fuera su hogar”. Segunda referencia. El episodio ocurre en una gira que realiza la orquesta formada y dirigida por Daniel Baremboim con músicos israelíes y palestinos por un país africano. En el repertorio se incluye la 9ª. Sinfonía de Beethoven y la parte coral corre por cuenta de cantantes nativos del país visitado. Los periodistas y camarógrafos europeos encargados de registrar el evento, advierten que los coreutas se emocionan hasta las lágrimas con la música y el texto del músico alemán, por[…]

El dictado de la transparencia

En el portal Montevideo.com, Pablo Mieres, columnista y senador por el Partido Independiente, publicó una nota titulada Parlamento amputado. No puede investigar, que suscribimos. Allí refiere que el Gobierno y la Administración Pública muestran escasa voluntad para cumplir con la normativa vigente sobre el derecho de información y de control que la Constitución le asigna al Parlamento, tarea que en los hechos descansa en la oposición. En ocasiones el incumplimiento de este deber ha obligado a la oposición a recurrir a la justicia, que no es el ámbito para dirimir estos asuntos. Que tenga que intervenir un juez para obtener aquello que se debería proporcionar sin reservas indica que estamos ante un serio problema. Lo que está en juego es uno de los fundamentos de la democracia. Mieres señala tres instancias para recabar información que no se cumplen o se cumplen de manera insatisfactoria: el pedido de informes, el llamado[…]

De una vez por todas: las empresas autogestionadas son empresas privadas

En su columna de El País con fecha del 8/6/2015, Hebert Gatto comete el mismo error conceptual que Mujica al sostener que las empresas autogestionadas son algo distinto y opuesto a la propiedad privada: “Tal la autogestión, donde los medios de producción son de propiedad y dirección de los trabajadores mediante su intervención directa, sin la mediación de la rechazable propiedad privada.” En su artículo Un sueño despistado y perezoso que aparece en este portal, Carlos Pareja demostró con todas las letras qué absurda e inconsistente es esta presunción. Independientemente de las virtudes que sus promotores les atribuyen de superioridad moral sobre otras formas empresariales, tarde o temprano se enfrentan al mismo dilema que el resto de las empresas privadas: atender los intereses del personal o servir a los consumidores. De paso, también los sindicatos son organizaciones que representan y defienden intereses privados. Muchas veces estos intereses entran en colisión con los[…]

Una cuestión de términos

Al final del mandato de José Mujica, la versión online de la revista alemana “Der Spiegel”, una de las más influyentes del país, publicó una nota con el siguiente título: “El presidente más pobre del mundo deja su cargo”. Una vez más afloró la muletilla que la prensa extranjera adjudicó a Mujica desde que se conoció el lugar y modo en que vivía. El punto de partida fue probablemente un vídeo de un equipo de noticias coreano que mostraba su vivienda en completo desorden y con manchas negras de humedad en las paredes. La perra renga, los pastizales crecidos y el estilo desaliñado de su propietario en indumentaria y expresión oral contribuyeron a fortalecer esa imagen. Desde entonces los medios de prensa y personalidades del arte y la política de todo el mundo hicieron cola para visitar su chacra y añadir más extravagancias a la descripción de su persona. A[…]